Sidenor prevé una caída de más del 10% en su facturación en 2019

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Diversificará su negocio para reducir su dependencia de la automoción y cuenta con 100 millones para comprar empresas, el 90% de ellas vascas

   Sidenor prevé este año un descenso de más de un 10% en su facturación por la «incertidumbre» del sector de automoción, del que depende el 70% de sus ingresos. Su presidente, José Antonio Jainaga, ha anunciado que el grupo dispone de 100 millones de euros para compras «rentables», incluidas empresas vascas del sector «en dificultades», así como que emprenderá una «diversificación» de su negocio para reducir el peso del automóvil porque «no es sano depender de un solo mercado».

   Jainaga ha comparecido este lunes para hacer balance de la situación de Sidenor, transcurridos tres años de su adquisición, así como de las previsiones de futuro de la empresa y del mercado.

   En ese sentido, ha señalado que viene «una época complicada para el sector siderúrgico» y ha adelantado que los próximos movimientos estratégicos de la empresa están dirigidos a tratar de «liderar la transformación» del sector de aceros especiales a nivel europeo porque «quieren estar en cabeza de esa transformación que viene».

   Sidenor cerró 2018 con un beneficio neto de 56 millones y logró durante el pasado ejercicio unas ventas totales de 897,5 millones, un 24% más. Su ebitda, el resultado de explotación sin amortizaciones o depreciaciones, fue el año pasado de 90 millones.

   De cara a los resultados de 2019 ha manifestado que «la incertidumbre que rodea al automóvil por cuestiones macroeconómicas, decisiones políticas en torno al coche eléctrico, las emisiones contaminantes, aranceles» confirman que «es un mal momento para hacer previsiones y viene un periodo de ligera degradación» del negocio del acero.

   A esos factores ha añadido la política de tirar de stocks de los intermediarios, una época que cree «toca a su fin y van a comenzar a comprar lo que consumen», por lo que, desde su punto de vista, «estamos en un nuevo escenario donde todos los indicadores apuntan a un cambio de ciclo en la economía mundial, con especial incidencia en el sector siderúrgico».

   En este punto ha indicado que la industria del automóvil, «principal mercado de Sidenor, «está sufriendo una guerra de precios y experimentando importantes caídas de producción», a lo que ha añadido la guerra comercial entre EE.UU y China, el Brexit, y la recesión de Alemania, que «están ralentizando la economía de la zona euro y afectando también al sector siderúrgico».

  SITUACIÓN FINANCIERA SANA

   Jainaga ha calificado el balance de 2018 de «buenos resultados con una situación financiera absolutamente sana», aunque 2019 «no está siendo tan bueno, la desaceleración a nivel europeo y mundial nos está afectando negativamente, y 2020 va a continuar por el mismo camino». Sidenor tiene en la actualidad una deuda financiera neta de entre 60 y 65 millones.

   Entre los planes de la empresa siderúrgica, la compañía ha aprobado una nueva inversión de 84 millones de euros destinados a la renovación tecnológica de sus instalaciones.

   Se trata de la segunda fase de inversión en el tren de laminación de Basauri, completando la realizada en 2017 por una cuantía de 41 millones de euros. El horno de calentamiento instalado en ese momento será ampliado y se acometerá la renovación total del tren de laminación, que verá su capacidad de producción aumentada y podrá fabricar una gama más extensa de productos.

   Además, este presupuesto de 84 millones de euros incluirá la instalación de nuevas grúas y la ampliación de la superficie del parque de palanquilla, una nueva línea de enderezado y empaquetado de barras, nuevos hornos de tratamientos térmicos y un nuevo laboratorio metalúrgico en Basauri. Sidenor prevé finalizar todas esas inversiones, que ya están iniciadas, a finales de 2020.

   Desde junio de 2016, Jainaga ha remarcado que se han invertido 175 millones, de los cuales, «la mitad, está ya ejecutada. Sidenor también prevé acometer «la reorganización de su deuda, para diversificarla, crear un colchón y ampliar los plazos de devolución», en la actualidad, muy focalizados al corto plazo.

   Sidenor se va a centrar en decisiones estratégicas dirigidas al desarrollo y crecimiento de la actividad de aceros especiales en nuevos mercados y el inicio de un proceso de diversificación, ampliando su actividad a otros ámbitos y «desarrollar nuevas oportunidades de negocio mediante la compra de empresas».

  ADQUISICIÓN DE EMPRESAS

   En este punto ha anunciado que están «dispuestos a adquirir empresas tanto para diversificar como para salvar el sector». De esas compras, el 90% serán empresas vascas «en situación de debilidad que, siendo buenos negocios, necesitan ayuda para desarrollar su negocio y mejorar su gestión y que, además tengan acería».

   Sidenor va a apostar por un proceso que combine, las fusiones en el sector, las sinergias y las compras de empresas en dificultades porque «hay que buscar una fusión, ya que las llamadas alianzas comerciales no valen para nada.

   Por ese motivo, ha abogado por juntar los activos y las empresas para que, donde antes mandaban cuatro, mande uno, apostando por la integración porque es la forma de defender el futuro del sector».

   Preguntado por qué empresas son susceptibles de entrar en esa integración de la siderurgia vasca, Jainaga ha afirmado que debe ser entre todas las compañías que operan en Euskadi, entre las que ha citado a Tubos Reunidos, Tubacex, Olarra, Nervacero (Grupo Celsa) o la ACB de ArcelorMittal.

   Tras remarcar que «hay que hacer algo para salvar la siderurgia vasca, ha adelantado que «en próximos meses» se pondrán en contacto con los accionistas de esas empresas, ya que hasta el momento, esos contactos no han pasado de «charlas de café» y, por ahora, «no puede dar más detalles» hasta que no se sienten en torno a una mesa porque la idea le gusta a mucha gente pero nadie da el paso».

   Jainaga ha recordado que la siderurgia vasca representaba hace 20 años el 40% de un mercado español que facturaba 18 millones y ahora supone el 20% de un sector que factura en la actualidad, dos décadas después, 14 millones, cuatro menos. «Es una pendiente peligrosa y hay que poner el freno», ha alertado.

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